El vínculo político y personal entre Julio César y Cleopatra VII desencadenó tensiones institucionales durante la etapa final de la República romana. El dictador conoció a la monarca egipcia en Alejandría en el año 48 a.C., tras vencer a las tropas de Cneo Pompeyo Magno.
La soberana dio a luz a Ptolomeo XV, conocido como Cesarión, en el año 47 a.C. La relación desafió las costumbres tradicionales de la élite patricia, pues el mandatario mantenía matrimonio legal con la ciudadana romana Calpurnia Pisonis.
La estancia de Cleopatra en Roma y la estatua de oro en el foro
En el año 46 a.C., Cleopatra arribó a Roma junto a Cesarión para rubricar un tratado de alianza diplomática entre ambas potencias. César alojó a la delegación ptolemaica en sus quintas privadas de los Horti Caesaris, situadas en la margen occidental del río Tíber.
El general generó alarma entre la clase senatorial al otorgar distinciones extraordinarias a la soberana extranjera. El gobernante ordenó instalar una estatua dorada de Cleopatra en el templo de Venus Genetrix, deidad a la que la dinastía Julia atribuía su linaje mitológico.
Las reformas políticas concentraron facultades inéditas en una sola persona. El Senado ratificó a César como dictador perpetuo en febrero del año 44 a.C., al tiempo que las cecas oficiales grabaron por primera vez en la historia de la República el rostro de un mandatario vivo en la moneda de curso legal.
La conspiración de los senadores y los Idus de Marzo del 44 a.C.
Un grupo de 60 senadores constituyó una conjura clandestina bajo el argumento de salvaguardar las leyes republicanas. Cayo Casio Longino y Marco Junio Bruto encabezaron el complot, motivados por el rumor público de que César pretendía asumir el título monárquico de rey (rex).
El 15 de marzo del año 44 a.C., los conspiradores rodearon al dictador en la Curia del Teatro de Pompeyo. El grupo asestó 23 puñaladas al gobernante, ignorando las advertencias previas del adivino Espurina y los temores manifestados por su esposa Calpurnia.
Tras la muerte violenta, las vírgenes vestales presentaron el testamento oficial ante la asamblea ciudadana. El documento no reconoció derechos dinásticos a Cesarión y formalizó la adopción póstuma de su sobrino nieto Cayo Octavio, legándole las tres cuartas partes del patrimonio familiar a los 18 años de edad.
El Segundo Triunvirato y el nuevo acuerdo militar con Marco Antonio
Ante la hostilidad del ambiente político, Cleopatra abandonó la península itálica y regresó a Egipto en abril del 44 a.C. La ejecución del testamento y el descontento de la plebe desataron un nuevo conflicto civil que neutralizó a los autores del magnicidio.
En noviembre del 43 a.C., la legislación oficial avaló el Segundo Triunvirato entre Octavio, Marco Antonio y Marco Lépido. Los generales dividieron el mando administrativo: Octavio asumió el control de Occidente, Lépido administró África y Marco Antonio tomó la conducción de las provincias de Oriente.
Antonio requirió flotas navales, recursos monetarios y granos para emprender su campaña militar contra los partos. El general citó a Cleopatra en la ciudad de Tarso en el año 41 a.C., inaugurando un pacto militar que definió los equilibrios de poder en el Mediterráneo durante la década siguiente.