Por qué le decimos “tostón” a los 50 pesos y de dónde vienen los apodos del dinero

El lenguaje coloquial en México asigna nombres específicos a cada denominación de moneda y billete en la vida diaria. Expresiones como tostón, peseta, ciego o milanesa provienen de antecedentes coloniales, cambios visuales en el papel moneda y analogías fonéticas del habla popular.

El término “tostón” remonta su uso al periodo virreinal de la Nueva España. La palabra identificaba a la moneda de plata de cuatro reales, equivalente a la mitad de un peso duro de ocho reales, concepto que transitó a los 50 centavos y posteriormente a los billetes de 50 pesos.

El peso novohispano y la evolución de las monedas

La palabra “peseta” designaba originalmente a las piezas de dos reales durante el régimen colonial. Con la llegada del sistema decimal a finales del siglo XIX, los habitantes aplicaron este mote a las monedas de 25 centavos y, con el cambio de circulante en el siglo XX, a los valores de 25 pesos.

La denominación de 10 pesos recibe los sobrenombres de “sol”, “solecito”, “diente” o “Diego”. El motivo principal deriva del diseño central de la moneda bimetálica, la cual exhibe la representación del dios solar Tonatiuh tallada en la Piedra del Sol del calendario mexica.

Del rostro de personajes históricos a los juegos verbales

Las modificaciones iconográficas implementadas por el Banco de México generaron nuevos modismos urbanos. El billete de 20 pesos conserva el apodo de “Benito” por la presencia histórica de Benito Juárez, mientras que el papel de 200 pesos mantuvo la denominación de “Sor Juana” por costumbre fonética, aun tras el cambio de personajes patrios.

Para las denominaciones de 100, 500 y 1,000 pesos, la jerga barrial aplica analogías fonéticas y rítmicas cotidianas. Vocablos como “ciénega” o “científico” sustituyen al billete de cien, “manita”, “quiña” o “quintonil” al de quinientos, y “milanesa”, “milagro” o “milpa” al de mil pesos.