¿Tu perro come pasto? Expertos revelan por qué lo hace y cuándo debes prestar atención
Si has visto a tu perro masticar césped durante sus paseos, es una escena que seguramente te ha generado dudas. ¿Está enfermo? ¿Le faltan nutrientes? Este comportamiento, aunque común, tiene varias explicaciones que van más allá de los mitos populares. Expertos en comportamiento y salud animal explican las causas detrás de esta conducta y ofrecen una guía para saber cómo y cuándo actuar sin caer en la alarma.

Un comportamiento heredado de sus ancestros
Una de las explicaciones más aceptadas sobre por qué los perros comen pasto se relaciona directamente con su historia evolutiva. Los cánidos salvajes, como los lobos, de los cuales descienden los perros, son cazadores que consumen a sus presas por completo. Esto incluye el contenido del estómago y los intestinos de los animales herbívoros que cazaban, lo que significaba una ingesta indirecta de hierbas y plantas.

Este hábito ancestral pudo haberse mantenido en el ADN de los perros domésticos como un instinto de supervivencia. Por lo tanto, cuando un perro come césped, podría estar simplemente respondiendo a una conducta heredada que forma parte de su naturaleza.
La búsqueda de fibra para una mejor digestión
Otra razón fundamental es la necesidad de fibra en su dieta. El pasto es una fuente natural de fibra, un componente esencial para mantener un sistema digestivo saludable. La fibra ayuda a regular el tránsito intestinal y a que las heces tengan la consistencia adecuada.

Si un perro siente que su alimentación no le está aportando la fibra suficiente, puede buscarla instintivamente en el césped. No significa necesariamente que su alimento sea de mala calidad, sino que su organismo podría requerir un extra para funcionar de manera óptima.
¿Mito o realidad? El malestar estomacal
La creencia más extendida es que los perros comen pasto para purgarse o provocarse el vómito cuando algo les ha sentado mal. Esto tiene una base de verdad: la textura del césped puede irritar las paredes del estómago y el esófago, lo que efectivamente puede inducir el vómito. De esta manera, el animal logra expulsar algún alimento o sustancia que le esté causando malestar.

Sin embargo, estudios recientes han matizado esta idea. Una investigación realizada por la Universidad de Adelaida en Australia y difundida en la publicación The Conversation, observó que no todos los perros que comen pasto vomitan después. De hecho, el vómito parece ser un resultado secundario y no siempre el objetivo principal del perro.
Otras causas: del aburrimiento al simple gusto
No todas las razones son tan complejas. A veces, la explicación es mucho más sencilla. Un perro puede comer pasto simplemente porque está aburrido. Si pasa mucho tiempo en el jardín sin suficiente estimulación física o mental, masticar hierba se convierte en una forma de entretenerse.

También puede ser que, simplemente, le guste el sabor o la textura del césped, especialmente en primavera cuando está fresco y tierno. Incluso, si el pasto está cubierto de rocío o gotas de lluvia, algunos perros lo muerden para refrescarse o saciar la sed momentáneamente.
¿Cuándo es momento de preocuparse?
En la mayoría de los casos, que un perro coma pasto de forma ocasional no es motivo de alarma. Sin embargo, los dueños deben estar atentos a ciertas señales. Si el comportamiento se vuelve compulsivo, es decir, si el perro intenta comer pasto de manera desesperada en cada salida, podría ser una señal de un problema de ansiedad o nutricional más profundo.

También es importante consultar al veterinario si el consumo de pasto es un hábito nuevo y repentino, o si viene acompañado de otros síntomas como falta de apetito, letargo, diarrea o vómitos frecuentes.

El principal riesgo asociado a este comportamiento es que el césped haya sido tratado con pesticidas, herbicidas u otros productos químicos tóxicos para los animales. Por ello, es fundamental evitar que el perro ingiera pasto en parques públicos o jardines donde no se tenga certeza sobre su tratamiento.
