Mundial México 86: Recuerdos, música y cómo se vivió en los barrios
Antes de las pantallas planas, del internet y de los celulares, hubo un tiempo en que todo el barrio se unía por una sola razón: ver a la Selección jugar en casa. Si cierras los ojos y te concentras, seguro todavía puedes escuchar el eco de los gritos de gol y la música a todo volumen saliendo por las ventanas. Vamos a viajar en el tiempo a ese verano inolvidable: el del Mundial de México 86.

Ese Mundial fue mucho más que futbol. Apenas unos meses antes, en septiembre del 85, el país había sufrido un terrible terremoto. Había tristeza y muchas heridas por sanar, pero la Copa del Mundo llegó como un respiro, como una excusa para volver a sonreír y demostrarle al mundo que México estaba de pie. Y vaya que lo hicimos, con una fiesta de futbol, color y, por supuesto, mucho baile.
Un Mundial que nos unió alrededor de la tele
¿Te acuerdas? Ver un partido en el 86 era todo un ritual. No había una pantalla en cada cuarto. La familia entera, y a veces hasta los vecinos, se amontonaban en la sala para ver el partido en la única televisión de la casa, una de esas grandotas, de bulbos, a la que a veces había que darle un golpecito para que se viera bien.

Las calles se quedaban completamente vacías. No pasaba ni un alma. El único sonido era el del cronista en la tele y el murmullo de los nervios. Pero cuando caía un gol de México, ¡explotaba el barrio! El grito era uno solo y se escuchaba de casa en casa, seguido de inmediato por la música que ponía el vecino para empezar el festejo.
El Soundtrack del Mundial: La cumbia y la salsa que nos pusieron a bailar
La radio era la reina y en 1986 nos regaló un montón de canciones que se convirtieron en la banda sonora de nuestros festejos. Cada gol de Hugo Sánchez o la joya de chilena de Manuel Negrete se celebraba con un buen cumbión o una salsa que hacía temblar el piso. ¿Qué sonaba en ese entonces?
- La Cumbia del Barrio: El maestro Chico Che era el rey con su “¿Quién Pompó?” y “Los Nenes con los Nenes”. Su música era la alegría pura del pueblo. También seguían sonando con todo los clásicos de Rigo Tovar y el ritmo de grupos como Acapulco Tropical.
- La Salsa que Pegaba con Tubo: Desde Colombia, Grupo Niche nos ponía a bailar con su himno “Cali Pachanguero”. Era la salsa elegante y sabrosa que no podía faltar en ninguna fiesta.
- El Merengue que Encendía la Fiesta: Desde República Dominicana, el ritmo pegajoso de Wilfrido Vargas con “El Africano” o “El Jardinero” era garantía de que todos se pararan a bailar. Y ni hablar de Las Chicas del Can, que ponían a todas las mujeres a sacar sus mejores pasos.
Esta música no solo sonaba en las fiestas, sino en los mercados, en el transporte público y, por supuesto, en los sonideros que ya empezaban a ser los amos y señores de las calles.
El sabor del 86: Chicharrones, cubas y Pique por todos lados
La botana para ver el partido era sencilla, pero deliciosa. No faltaban los chicharrones preparados con cueritos, crema y salsa Valentina, las papitas, los duritos o un buen plato de guacamole. Para tomar, las cubas en vaso de jaibol o las cervecitas bien frías eran las preferidas de los adultos.

Y por todos lados veíamos a “Pique”, la mascota del Mundial. El chile bigotón con sombrero de charro estaba en los vasos, en las playeras, en los llaveros. Era el símbolo de nuestro orgullo y nuestro buen humor.

El Mundial del 86 se quedó en el corazón de toda una generación. Fue la prueba de que, sin importar las dificultades, los mexicanos sabemos unirnos, celebrar y ponerle ritmo y sabor a la vida. Y ahora que viene otro Mundial a casa, es un buen momento para recordar esa magia y prepararnos para crear nuevos recuerdos.