Radiación en zapaterías: qué era el pedoscopio y por qué dejó de usarse

Durante las décadas de 1930 y 1940, miles de zapaterías en Estados Unidos y Europa instalaron un aparato denominado fluoroscopio de calzado. El mueble consistía en una estructura de madera que alojaba un tubo emisor de rayos X en la parte inferior y una pantalla fluorescente en el área superior.

La máquina disponía de tres visores simultáneos. Mediante estos orificios, el menor, el cliente adulto y el empleado observaban la posición de los huesos del pie dentro del zapato a través de una imagen verdosa.

Funcionamiento del visor de rayos X en comercios

Hacia el inicio de la década de 1950, operaban cerca de 10 mil unidades en establecimientos comerciales estadounidenses. La industria del calzado promovía el dispositivo como un sistema de precisión para determinar el ajuste de cada talla.

No obstante, manuales del sector y análisis posteriores indicaron que el equipo operaba primordialmente como herramienta de venta. El mecanismo buscaba orientar la decisión del comprador hacia determinados modelos de calzado.

En 1946, la American Standards Association estableció un límite de 12 exposiciones anuales por usuario. A pesar de la directriz técnica, las tiendas carecían de bitácoras de registro para supervisar la frecuencia de uso entre los clientes.

Mediciones de radiación y hallazgos de laboratorio

En 1948, mediciones especializadas comprobaron que los aparatos emitían radiación ionizante sin blindajes efectivos. Las evaluaciones registraron dispersión de rayos X hacia los costados del mueble y dosis variables que no aportaban exactitud ortopédica.

Los análisis determinaron que el personal de ventas recibía las mayores cantidades de radiación. Los empleados colocaban sus manos cerca del haz emisor de forma continua para verificar la holgura del calzado durante las jornadas de atención.

Informes médicos y consecuencias en la salud

En diciembre de 1957, el médico H. Kopp, adscrito al Instituto Finsen de Copenhague, publicó un informe clínico en el British Medical Journal. El documento describió el caso de una trabajadora con dermatitis crónica por radiación en la pierna derecha.

El expediente confirmó que la mujer operó un fluoroscopio entre 15 y 20 veces al día durante una década de trabajo ininterrumpido en una zapatería. La evidencia clínica impulsó el debate sobre la seguridad de estos aparatos en espacios civiles.

Proceso de retiro y prohibición de los aparatos

El estado de Pensilvania aprobó en 1957 la primera prohibición total del fluoroscopio de calzado en Estados Unidos. Otras entidades federativas sumaron decretos semejantes de forma progresiva durante la década de 1960.

Hacia 1970, 33 estados mantenían vedado el aparato y los 17 restantes exigían condiciones técnicas estrictas para su encendido. Con el avance de los estándares radiológicos internacionales, las tiendas retiraron las máquinas del mercado de forma definitiva.