¿Quién era JBG? El fotógrafo que retrató la vida secreta de la élite mexicana

En el año 1975, el coleccionista Raúl Kafmer localizó una caja de cartón en el mercado de La Lagunilla, en la Ciudad de México. El contenedor resguardaba un estereoscopio de madera y diversas placas de vidrio con imágenes grabadas. Este descubrimiento constituye uno de los registros visuales más relevantes para la historia de la fotografía y el cine en territorio mexicano.

Retrato de una mujer en ropa interior de principios del siglo XX posando frente a una puerta de madera en una casa de citas.

Las placas de vidrio revelaron escenas de la vida privada en las casas de citas y burdeles durante el periodo del Porfiriato. Las imágenes muestran una faceta de la sociedad mexicana que carecía de registros oficiales en la época. El material documenta la infraestructura de estos centros de entretenimiento y la cotidianidad de las personas que los habitaban.

La estética y el contenido de la colección fotográfica

La colección destaca por retratar la desnudez femenina con una composición similar a la pintura europea de finales del siglo XIX. Las mujeres aparecen rodeadas de elementos decorativos como telas, espejos y objetos exóticos. La técnica empleada y la disposición de los elementos sugieren una intención artística que trasciende el simple registro documental de la época.

 Primer plano de una mujer con gargantilla negra y flores en una habitación decorada con retratos y un almanaque antiguo.

A diferencia de otros retratos de la época, las protagonistas de estas fotos sostienen la mirada hacia la cámara. Este detalle técnico aporta información sobre la relación entre el fotógrafo y los sujetos retratados. La iluminación y el uso de escenarios interiores permiten analizar las tendencias arquitectónicas y decorativas de los estratos sociales vinculados a estos establecimientos.

El misterio de la identidad del fotógrafo JBG

La autoría de las imágenes permanece como un tema de investigación para los historiadores del arte. Las placas contienen las iniciales “JB” o “JBG” grabadas en las esquinas. Una de las primeras hipótesis señaló a un hombre de apellido Berriozábal, quien poseía un estudio fotográfico en el centro de la capital mexicana a principios del siglo XX.

Dos mujeres jóvenes posando juntas en un entorno íntimo capturado en una placa de vidrio de la época pre-revolucionaria.

Sin embargo, el análisis detallado de las placas reveló un dato adicional en los reflejos de los espejos. En varias capturas aparece la silueta de un hombre que los investigadores identificaron como Manuel Medina Garduño. Este personaje desempeñó el cargo de gobernador del Estado de México en el año 1911, lo que vincula la colección con la élite política.

La conexión entre la fotografía y el cine mudo

Otra línea de investigación relaciona el material con el entorno de Alfonso Labat, hijo de un hacendado y pionero del cine. Labat dirigió la película “Llamas de rebelión” en 1919. La teoría sugiere que las fotografías podrían ser estudios visuales o registros personales realizados por personas con acceso a tecnología cinematográfica temprana.

 Bailarinas con trajes de plumas en un escenario de cabaret con una orquesta de jazz al fondo y público en las mesas.

Una de las imágenes de la caja de cartón presenta una composición que parodia un fotograma de Theda Bara. Bara fue una figura icónica del cine mudo internacional, conocida por su estética de “mujer fatal”. Esta referencia cultural sitúa la creación de las placas en un contexto de intercambio artístico entre México y las tendencias globales de la industria del entretenimiento.

Importancia histórica del archivo de La Lagunilla

El archivo encontrado en La Lagunilla permite a los especialistas reconstruir la historia de la moral y las costumbres en el México pre-revolucionario. La preservación de estas placas de vidrio garantiza el acceso a una memoria visual que estuvo oculta por décadas. El misterio sobre el origen exacto de las fotos incentiva el estudio continuo de las técnicas fotográficas antiguas.

Actualmente, estas imágenes forman parte del patrimonio visual que documenta la transición hacia la modernidad en México. El hallazgo fortuito de Raúl Kafmer transformó un objeto de mercado de segunda mano en una fuente primaria para la sociología y la historia del arte. La mirada de las mujeres del Porfiriato permanece vigente a través de estos cristales recuperados.

El día que “El Negro” Durazo amenazó con refundir a Sonido La Changa

El fundador de Sonido La Changa, Ramón Rojo Villa, compartió una anécdota sobre la detención que sufrió hace cinco décadas por órdenes de Arturo Durazo Moreno. El entonces jefe de la Policía y Tránsito del Distrito Federal, conocido como “El Negro” Durazo, encabezó un operativo en un baile donde participaba el sonidero. Los hechos ocurrieron en la colonia Romero Rubio de la Ciudad de México.

Cartel publicitario de 1986 de Sonido La Changa de Ramón Rojo con el dibujo de un tráiler y otros sonidos invitados.

Rojo Villa explicó que el evento se realizaba en un inmueble ubicado en la calle Damasco número 10. El sonidero participaba en una serie de bailes dominicales organizados por Roberto Rueda Hernández, alias “Rolas”. Según el relato del músico, las autoridades consideraron la reunión como un baile clandestino debido a la falta de permisos oficiales para su ejecución.

El operativo policial en la colonia Romero Rubio

Durante la transmisión de una entrevista, el líder de Sonido La Changa detalló la llegada de las patrullas al lugar. Los elementos policiales ingresaron al recinto y procedieron a separar a los asistentes por grupos. Rojo Villa mencionó que los oficiales agruparon a los hombres y a las mujeres en sectores distintos antes de realizar los traslados a las dependencias correspondientes.

 Elementos de la policía de la Ciudad de México intervienen en un evento masivo o baile popular en un espacio público.

La policía trasladó a los detenidos a los separos de la calle 20 de Noviembre, en el centro de la capital. Ramón Rojo permaneció en las celdas del sótano junto con el resto de los participantes del evento. El sonidero señaló que en aquel periodo las redadas en bailes populares eran una práctica recurrente por parte de las fuerzas de seguridad capitalinas.

El careo entre Ramón Rojo y Arturo Durazo Moreno

El momento de mayor tensión ocurrió cuando Arturo Durazo Moreno descendió a la zona de celdas para confrontar a los responsables del sonido. Rojo Villa recordó que el jefe de la policía preguntó directamente por la identidad de la persona que operaba La Changa. Ante la insistencia del funcionario, el sonidero aceptó su responsabilidad desde el fondo de la celda.

Vista aérea de un baile sonidero masivo en una calle de la Ciudad de México con luces de escenario y gran afluencia de público.

De acuerdo con el testimonio, Durazo Moreno utilizó un lenguaje agresivo y amenazó con encarcelar de forma permanente al músico. El funcionario recriminó la organización del evento y la alteración del orden público en la zona de la Romero Rubio. Ramón Rojo describió este suceso como uno de los encuentros más significativos de su trayectoria profesional debido a la jerarquía del personaje involucrado.

La liberación de los detenidos y la protesta ciudadana

La estancia en los separos concluyó tras una movilización de los familiares de los asistentes. Las madres de los jóvenes detenidos se congregaron en la explanada de la calle 20 de Noviembre para exigir la liberación de sus hijos. La presencia de los ciudadanos frente a las oficinas de la policía presionó a las autoridades para agilizar el proceso de salida.

 Fotografía antigua de los fundadores e integrantes de Sonido Orys con un sombrero charro y equipo de sonido artesanal.

Finalmente, la administración de Durazo permitió la salida de Ramón Rojo y los demás involucrados tras el pago de una multa administrativa. Este incidente forma parte de la historia oral del movimiento sonidero en México, el cual enfrentó periodos de estigmatización y persecución durante las décadas de 1970 y 1980. La anécdota resalta las dificultades que enfrentaban los promotores de la música tropical en los barrios populares.

Cri-Cri y el Jazz: El origen secreto de las canciones que marcaron tu infancia

Por décadas, se ha creído que la música de Francisco Gabilondo Soler, “Cri-Cri”, era simplemente material didáctico o recreativo para niños. Sin embargo, un análisis profundo de su obra revela que el “Grillito Cantor” nos entregó piezas de una sofisticación técnica comparable al mejor jazz de la época, diseñadas para “despertar” el oído de las nuevas generaciones.

Gabilondo Soler no basó sus composiciones en fórmulas infantiles simples. Su verdadera inspiración provino de las calles de Nueva Orleans, empapándose del Jazz, el Fox-trot y ritmos con raíces afrodescendientes. A esta mezcla le añadió el sabor de su natal Veracruz, creando un mestizaje musical único que dotó a sus canciones de un “swing” que no se encuentra en ningún libro de texto.

La ciencia hoy respalda lo que Cri-Cri hacía de forma intuitiva. Estudios sobre neuroplasticidad demuestran que la exposición a música de alta complejidad entre los 0 y 7 años de edad es fundamental. Los arreglos de Gabilondo Soler funcionan como un “entrenamiento” para el cerebro infantil, moldeando lo que los expertos llaman el “hardware rítmico” de los niños y preparándolos para procesos cognitivos más avanzados.

Un ejemplo claro de esta complejidad es “La Negrita Cucurumbé”, que lejos de ser una simple canción infantil, es técnicamente un Son cubano con estructura de Danzón hecho y derecho. Cri-Cri no solo contaba historias; utilizaba la radio para obligar al oyente a imaginar “películas sonoras”, elevando el estándar de lo que la música para niños debería ser.

En conclusión, el legado de Cri-Cri no reside solo en sus personajes, sino en la riqueza orquestal que regaló a millones de hogares. Sus canciones son, en realidad, jazz, tango, blues y son cubano disfrazados de cuentos, una “sopa musical” de alta complejidad que sigue rompiendo esquemas y alimentando mentes.

¿Mayas en el dentista? El asombroso hallazgo de gemas en los dientes de la élite

Investigaciones recientes en arqueología han transformado la visión sobre las prácticas de salud en la época prehispánica. Por décadas, se consideró que las incrustaciones de jade en los dientes de los antiguos mayas eran puramente ornamentales; sin embargo, nuevos análisis sugieren que esta civilización poseía conocimientos de odontología con precisión milimétrica.

Los especialistas mayas utilizaban técnicas de fricción y materiales abrasivos para perforar el esmalte dental sin fracturar la pieza. Estas intervenciones se realizaban principalmente en la dentadura de la élite, quienes portaban gemas como símbolo de estatus y, posiblemente, por razones terapéuticas. La Universidad Francisco Marroquín de Guatemala resguarda piezas, como una muela con incrustaciones, cuya ubicación funcional pone en duda que su fin fuera solo estético.

En el sitio arqueológico de Piedras Negras, se han identificado depósitos con una acumulación inusual de restos dentales intervenidos. Los investigadores interpretan este hallazgo como el puesto de un odontólogo, un espacio donde los gobernantes y nobles acudían para recibir atención antes de participar en ceremonias públicas o eventos políticos de gran relevancia en la plaza principal.

La colocación de estas piedras preciosas requería un pegamento orgánico de alta resistencia que ha perdurado por siglos. Este nivel de especialización médica demuestra que los mayas no solo dominaban la astronomía y las matemáticas, sino también una cirugía menor avanzada. La habilidad para trabajar sobre el tejido dental vivo sin causar infecciones letales es un testimonio de su avanzado conocimiento en herbolaria y asepsia.

Hoy, estas piezas dentales son clave para entender la organización social y científica del mundo maya. Los hallazgos continúan desafiando las interpretaciones tradicionales, sugiriendo que la “sonrisa de jade” era, en realidad, el resultado de una de las prácticas médicas más sofisticadas de la antigüedad en el continente americano.

Más allá de la Alemania nazi: El horror de la Unidad 731 japonesa que el mundo olvidó

A menudo, cuando pensamos en las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, nuestra mente viaja directamente a los campos de concentración de la Alemania nazi. Sin embargo, en el otro lado del mundo, el Ejército Imperial Japonés operaba una de las instalaciones más crueles de la historia: la Unidad 731.

Vista exterior de las instalaciones de la Unidad 731 en Pingfang, Manchuria, donde se realizaban experimentos biológicos.

Ubicada en la región de Manchuria, esta unidad secreta fue el epicentro de un programa de desarrollo de armas biológicas y químicas donde la ética humana fue completamente erradicada. Bajo la dirección del general Shiro Ishii, miles de personas, entre niños, ancianos, mujeres embarazadas y prisioneros de guerra de China, Rusia y Mongolia, se convirtieron en “sujetos de prueba” para experimentos indescriptibles.

Experimentos de una crueldad extrema La “creatividad” detrás de estos crímenes no conoció límites. Entre las prácticas documentadas se encontraban:

  • Vivisecciones y mutilaciones: A los prisioneros se les extraían órganos o partes del cuerpo, muchas veces sin el uso de anestesia, para estudiar los efectos de la pérdida de sangre.
  • Armas Biológicas: Se infectaba deliberadamente a las víctimas con enfermedades como la peste bubónica, el cólera y el ántrax para observar la propagación del patógeno.
  • Resistencia al frío: Los científicos congelaban las extremidades de los prisioneros para estudiar cuánto podía resistir el cuerpo humano y analizar los efectos de la gangrena.
  • Experimentos con embarazadas: Se realizaban cirugías y extracciones de fetos a mujeres embarazadas en nombre de la “ciencia”.
Vista exterior de las instalaciones de la Unidad 731 en Pingfang, Manchuria, donde se realizaban experimentos biológicos.

A pesar de la magnitud de estos crímenes, muchos de los responsables nunca enfrentaron un juicio debido a acuerdos de inmunidad post-guerra, lo que ha dejado a la Unidad 731 como un capítulo oscuro y parcialmente silenciado en los libros de historia mundial.

¿Lo habías notado? La razón histórica por la que hombres y mujeres abrochan su ropa diferente

Seguramente lo has notado al usar una prenda ajena o al comprar una camisa nueva: los botones de la ropa masculina y femenina están colocados en lados opuestos. Este detalle, que hoy parece un estándar de diseño sin mayor importancia, es en realidad un fósil social que revela cómo se estructuraban las jerarquías y la autonomía personal hace siglos.

Autonomía masculina: Botones a la derecha En la Europa del siglo XVII, cuando los botones comenzaron a popularizarse como una herramienta práctica y no solo ornamental, los hombres adoptaron el estándar de colocarlos en el lado derecho de la prenda. La razón es puramente funcional: la gran mayoría de la población es diestra y, dado que los hombres solían vestirse solos, tener los botones a la derecha facilitaba el movimiento natural de la mano para abrocharse con rapidez.

Asistencia y estatus: Botones a la izquierda El caso de las mujeres es distinto y responde a una cuestión de clase. En aquella época, las prendas femeninas de la aristocracia y la alta burguesía eran extremadamente complejas (corsés, enaguas y múltiples capas). Por ello, las mujeres de estas clases no se vestían solas, sino que contaban con la ayuda de asistentes o sirvientas.

Al colocar los botones en el lado izquierdo de la prenda de la mujer, estos quedaban situados a la derecha de la persona que estaba enfrente (la asistente), facilitándole el trabajo de abotonar la ropa de su empleada. Con el paso del tiempo, este diseño se estandarizó para toda la ropa femenina, independientemente de si la mujer recibía ayuda para vestirse o no.

Hoy en día, aunque la mayoría de las personas se visten de forma autónoma, la industria de la moda mantiene esta distinción como una tradición que nos recuerda un pasado de jerarquías sociales y costumbres de vestimenta que han perdurado por más de trescientos años.

La teoría de la “Caja Amarilla” de Elvis Crespo para entender la vida

El cantante de merengue Elvis Crespo presentó una perspectiva personal sobre la formación de la identidad y el crecimiento individual. Durante una entrevista reciente, el intérprete de “Suavemente” utilizó la metáfora de una mesa redonda de madera para explicar cómo las influencias externas moldean a las personas desde el nacimiento.

Según el artista, cada individuo nace como una caja amarilla situada en el centro de esta mesa. Esta caja representa la esencia pura del ser humano al llegar al mundo. Sin embargo, Crespo señaló que, desde los primeros momentos de vida, el entorno comienza a depositar elementos en su interior sin que la persona tenga control sobre ellos.

Los elementos heredados en la formación inicial

Elvis Crespo detalló que los primeros componentes que entran en la “caja amarilla” son el idioma y la religión. El cantante mencionó que estas son imposiciones culturales y familiares que definen la comunicación y las creencias iniciales de un niño. En su caso personal, destacó la influencia de la Iglesia Católica y las nociones sobre el bien y el mal.

Además de la cultura, el artista enfatizó la transmisión de temores y frustraciones de los padres hacia los hijos. Crespo compartió un ejemplo sobre su miedo a los lagartijos, el cual atribuye a haber observado el temor de su madre hacia estos animales durante su infancia. Estos patrones se almacenan de forma permanente en la estructura mental del individuo.

La capacidad de elección y la reinvención personal

La teoría del cantante sostiene que, aunque lo depositado en la caja permanece allí, el ser humano desarrolla la capacidad de seleccionar nueva información con el paso del tiempo. Crespo utiliza la imagen de la mesa desarrollando “manos” para ilustrar el momento en que una persona adquiere autonomía sobre su aprendizaje.

En esta etapa de madurez, el individuo decide qué nuevos elementos integrar a su vida. El artista mencionó que actualmente prioriza el conocimiento, la lectura y la psicología como herramientas para enriquecer su interior. Esta nueva información tiene la función de ocultar o mitigar los hábitos y temores adquiridos de manera inevitable durante la niñez.

El impacto de la educación y la salud mental

El enfoque de Crespo coincide con conceptos de la psicología del desarrollo que analizan cómo el entorno primario influye en la personalidad adulta. El cantante subrayó que la “buena noticia” de su teoría es la posibilidad de reinventarse, a pesar de que las bases iniciales no hayan sido elegidas por el individuo.

La búsqueda de libros de psicología y fuentes de información constructivas forma parte de la rutina actual del merenguero. Con este proceso, busca transformar su realidad y superar las limitaciones impuestas por su entorno temprano, enfocándose en una evolución constante a través del estudio y la reflexión.

Jairo Varela: el origen del Grupo Niche y su paso por la cárcel

El músico Jairo Varela Martínez nació en Quibdó, Chocó, en 1949. Su acercamiento a la música comenzó a temprana edad cuando su madre le obsequió una guitarra a los ocho años. Este instrumento representó su primer vínculo formal con la composición en un entorno de escasos recursos económicos.

Años más tarde, Varela se trasladó a Bogotá para buscar oportunidades en la industria fonográfica. Durante este periodo, el compositor recorría diversos barrios con letras escritas en hojas de cuaderno. Los productores de la época inicialmente ignoraron sus propuestas musicales antes de su consolidación profesional.

En 1979, Jairo Varela fundó el Grupo Niche. El nombre de la agrupación surgió de un insulto racial que el músico escuchó en Miami. Varela decidió adoptar el término “Niche” para transformarlo en un símbolo de orgullo afrocolombiano y bandera de su identidad cultural.

El éxito internacional y los récords en Nueva York

La orquesta alcanzó hitos significativos bajo la dirección de Varela. El Grupo Niche se presentó 17 veces en el Madison Square Garden de Nueva York. Esta cifra estableció un récord para cualquier agrupación musical de origen colombiano en dicho escenario internacional.

Las composiciones de Varela, como “Cali Pachanguero”, se convirtieron en himnos de la salsa. El músico escribió más de 250 canciones a lo largo de su carrera. Su estilo integró crónicas sociales y vivencias personales que resonaron en la audiencia latinoamericana y mundial.

La gestión de Varela permitió que la salsa producida en Colombia compitiera en calidad y popularidad con las orquestas de Puerto Rico y Nueva York. El Grupo Niche mantuvo una estructura profesional que garantizó la vigencia del sonido característico de la agrupación durante décadas.

Desafíos legales y producción creativa en reclusión

En 1995, las autoridades arrestaron a Jairo Varela por presuntos nexos con actividades ilícitas. El músico negó los cargos de manera constante durante el proceso judicial. En 1999, el sistema de justicia dictó su absolución y recuperó su libertad plena.

Durante su estancia en prisión, Varela enfrentó el fallecimiento de su madre. Las autoridades penitenciarias le negaron el permiso para asistir al funeral. Este suceso marcó profundamente al compositor, quien canalizó su dolor a través de la creación musical desde su celda.

En este contexto de reclusión, escribió el álbum “A prueba de fuego”, publicado en 1997. La producción incluyó temas que reflejaban su situación legal y personal. La crítica y el público recibieron la obra como uno de los trabajos más intensos de su trayectoria.

Fallecimiento y legado actual de Jairo Varela

Jairo Varela falleció en 2012 a los 62 años de edad. El deceso ocurrió en la madrugada en su residencia ubicada en la ciudad de Cali. Miles de seguidores despidieron al artista en las calles, reconociendo su aporte a la cultura popular de la región.

En la actualidad, el Grupo Niche mantiene sus operaciones bajo la dirección de los herederos de Varela y músicos formados en su escuela. La orquesta continúa obteniendo reconocimientos, incluyendo premios Grammy y Latin Grammy por sus producciones más recientes.

Las canciones de Varela siguen vigentes en las plataformas digitales y en las celebraciones de todo el mundo. Su historia permanece como un referente de superación y defensa de la identidad. El sueño que inició en Quibdó se consolidó como una institución de la música tropical.

Festival del Pan Dulce Mexicano llega a Coyoacán: fechas y sede

La Ciudad de México será la sede del primer Festival del Pan Dulce Mexicano, un evento que concentra a panificadoras y pastelerías de la capital. La Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares de México (Canainppa) organiza este encuentro. El objetivo principal es exponer la diversidad de la panadería tradicional del país.

El festival se llevará a cabo los días viernes 11, sábado 12 y domingo 13 de septiembre de 2026. La sede elegida es la nueva Utopía Elena Poniatowska Amor, ubicada en la Avenida Miguel Hidalgo 128, Barrio San Lucas, en la alcaldía Coyoacán. La entrada para los asistentes será gratuita.

Los visitantes encontrarán piezas clásicas como conchas, orejas, cuernitos, donas y panqués. También habrá disponibilidad de cubiletes, chilindrinas, ojos de buey, banderillas, cochinitos, campechanas y besos. La oferta incluye variedades contemporáneas y creaciones específicas de panaderías icónicas de la ciudad.

Fechas y sede del Festival del Pan Dulce Mexicano en CDMX

La Canainppa diseñó el evento como una experiencia cultural y educativa, más allá de la venta de productos. El festival contará con un Museo del Pan donde se explicará la evolución de este alimento en México. También se habilitará una sección dedicada a los “panes olvidados”.

Otra de las atracciones principales es la “panadería viva”. En este espacio, maestros panaderos elaborarán en tiempo real las variedades más representativas de la industria nacional. Los asistentes podrán observar las técnicas de amasado, formado y horneado que se transmiten por generaciones.

El evento también contempla la participación de historiadores y especialistas. Ellos ofrecerán charlas sobre la importancia del pan en las celebraciones familiares y comunitarias. Se busca que el público comprenda el valor social de este sector que emplea a miles de personas.

El pan dulce mexicano como Patrimonio Inmaterial de la Ciudad de México

Este festival se realiza en el marco de las gestiones para declarar al pan dulce mexicano como Patrimonio Inmaterial de la Ciudad de México. El pasado 7 de agosto, la Comisión Interinstitucional del Patrimonio Cultural aprobó la propuesta de declaratoria de manera unánime.

La Canainppa reunió a un grupo de investigadores para documentar el valor histórico y gastronómico de estas piezas. La organización define al pan dulce como una manifestación de la memoria colectiva y las costumbres locales. Solo resta la publicación oficial en la Gaceta de la Ciudad de México.

La declaratoria busca proteger las técnicas artesanales y los nombres tradicionales de los panes. Cada región del país aporta ingredientes y formas únicas que consolidan la identidad cultural. El festival funciona como una plataforma para celebrar este reconocimiento institucional.

Impacto económico y diversidad de la industria panificadora

De acuerdo con datos de la Canainppa con corte a 2025, en México operan más de 54,700 panaderías. De este total, aproximadamente 3,000 establecimientos se localizan en la Ciudad de México. El sector es un pilar fundamental para la economía nacional y local.

Julián Castañón, presidente de la organización, señala que existen más de 2,400 variedades de pan dulce en el territorio mexicano. Esta diversidad refleja la riqueza de ingredientes y la creatividad de los panaderos. La industria genera alrededor de 530 mil empleos directos.

Si se considera la cadena de producción, que incluye insumos como huevo, harina y azúcar, la cifra supera el millón de empleos. El festival resalta la relevancia de este oficio en la vida cotidiana. La cita en Coyoacán permitirá a los ciudadanos conectar con esta tradición gastronómica.

Día del Abuelo en México: ¿Por qué se celebra el 28 de agosto?

México celebra el Día del Abuelo, una fecha dedicada a reconocer la figura de los adultos mayores dentro del núcleo familiar y la sociedad. Esta conmemoración busca visibilizar los derechos de este sector de la población y fomentar el respeto hacia su experiencia y aportaciones. A diferencia de otros países, México mantiene esta fecha específica en su calendario civil.

La celebración del 28 de agosto tiene diversos antecedentes históricos en el país. Una de las versiones más difundidas señala que la fecha se estableció durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, con el fin de instituir un día que reconociera a los adultos mayores. Otra versión atribuye el origen a un programa de radio en la década de los 90, donde se promovió la fecha para homenajear a los abuelos.

Origen y evolución de la celebración en México

A nivel internacional, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) promueve el 1 de octubre como el Día Internacional de las Personas de Edad. Sin embargo, en México, la tradición del 28 de agosto se consolidó de manera independiente. En el año 1982, se celebró la primera Asamblea Internacional de la Organización de las Naciones Unidas dedicada al envejecimiento, lo que reforzó estas iniciativas.

Originalmente, la festividad se denominaba “Día del Anciano” y posteriormente “Día del Adulto Mayor”. En la actualidad, el nombre oficial reconocido por instituciones como el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) es Día Nacional de las Personas Mayores. No obstante, la población mexicana mantiene el uso común de “Día del Abuelo” para referirse a esta jornada.

Panorama demográfico de los adultos mayores en el país

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la población de adultos mayores en México muestra un crecimiento constante. Las estadísticas indican que el proceso de envejecimiento demográfico se ha acelerado en las últimas décadas. Este fenómeno plantea retos importantes en materia de salud, economía y políticas públicas para garantizar una vida digna.

El censo más reciente destaca que una parte significativa de los hogares mexicanos cuenta con la presencia de al menos un adulto mayor. En muchos casos, los abuelos desempeñan un papel activo en la crianza y cuidado de los nietos, así como en la transmisión de valores culturales. Su participación económica también es relevante, ya que muchos continúan realizando actividades productivas.

Recomendaciones para la conmemoración del 28 de agosto

Las instituciones de salud y asistencia social aprovechan el 28 de agosto para realizar campañas de sensibilización. Estas acciones incluyen jornadas de salud, conferencias sobre derechos humanos y eventos culturales dirigidos a la tercera edad. El objetivo es promover un envejecimiento activo y saludable, así como prevenir la discriminación y el abandono.

Para las familias, la fecha representa una oportunidad para fortalecer los vínculos intergeneracionales. Los especialistas en gerontología sugieren que el reconocimiento hacia los abuelos debe ser constante y no limitarse a un solo día. La integración de los adultos mayores en las actividades cotidianas contribuye positivamente a su salud mental y emocional.