Tā moko: qué significa el grabado tradicional del pueblo maorí en Nueva Zelanda

El pueblo maorí de Nueva Zelanda preserva la práctica del tā moko, un sistema de marcado cutáneo que comunica la genealogía, la posición social y los logros de cada portador. Cada trazado contiene información individualizada sobre la ascendencia familiar de quien lo porta.

A diferencia de las técnicas que emplean agujas para depositar tinta en capas superficiales, la tradición maorí utilizaba cinceles de hueso llamados uhi que cortaban surcos en la piel mediante impactos de mazos de madera. Esta técnica introducía tintes naturales elaborados con carbón vegetal y resinas.

Las comunidades maoríes establecen que ningún diseño resulta idéntico a otro, debido a que cada historia familiar presenta características particulares. En los varones, las marcas pueden cubrir el rostro y las extremidades, mientras que en las mujeres se ubican preferentemente en los labios y el mentón, variante denominada moko kauae.

Los artistas asignan funciones específicas a cada sector del rostro humano. La zona central de la frente registra la posición tribal, los sectores laterales indican la procedencia de ambas líneas de ascendencia y el área mandibular detalla los acuerdos o responsabilidades del individuo ante su comunidad.

Los especialistas obtenían los pigmentos oscuros mediante la combustión de resinas y madera, mezclando el hollín resultante con aceites vegetales. Este compuesto se almacenaba en recipientes destinados a mantener las propiedades del material durante los días que abarcaba la aplicación de las marcas.

Protocolos ceremoniales y el estado de tapu durante el grabado

La realización del grabado cutáneo involucra el principio espiritual del tapu, una condición que fija restricciones y reglas de conducta obligatorias para la comunidad. Los participantes inician el proceso con periodos de ayuno, oraciones y preparaciones rituales antes de recibir las incisiones.

Durante las sesiones de corte, los asistentes entonan cantos tradicionales para acompañar a la persona receptora a lo largo del procedimiento. Asimismo, el ejecutor de las marcas, conocido como tohunga tā moko, mantiene un estatus específico de concentración y cumplimiento de normas ceremoniales.

Las regulaciones del tapu impiden el contacto de las manos con la comida mientras la piel permanece en proceso de cicatrización. Las familias suministraban nutrientes a través de embudos de madera tallada llamados kōrere, evitando así la contaminación de las incisiones abiertas.

Del declive colonial a la presencia en la vida pública actual

El proceso de colonización británica y la influencia misionera del siglo XIX restringieron esta práctica, lo que ocasionó una reducción en el número de portadores. Adicionalmente, el comercio colonial de cabezas disecadas provocó tensiones que debilitaron la continuidad de las marcas faciales en las tribus.

A partir de la década de 1970, movimientos de reivindicación de los derechos indígenas iniciaron la reactivación del tā moko en territorio neozelandés. Colectivos de artistas sistematizaron la enseñanza de las figuras tradicionales y combinaron herramientas antiguas con tecnología contemporánea de esterilización y agujas.

Las organizaciones indígenas diferencian el tā moko tradicional del diseño comercial denominado kirituhi. Mientras que el kirituhi constituye una representación gráfica accesible para personas ajenas a la cultura maorí, el tā moko requiere una conexión genealógica comprobada y la autorización comunitaria correspondiente.

Diversos funcionarios y comunicadores de Nueva Zelanda exhiben hoy sus marcas faciales en recintos legislativos y emisiones televisivas nacionales. Esta visibilidad institucional refleja el reconocimiento de los derechos del pueblo maorí en la vida contemporánea de ese país.